A Platform for Living: Choosing Between Mechanistic and Organic Models of Process.

Posted on 12. may, 2010 by in Trends

(versión en español más abajo)

united-kingdom-over13Funny how when you mention ‘process’, some people roll their eyes. Maybe they think of big costly systems that constrain and limit the actions of workers. Maybe they think of nit-picky procedures and supposed quality routines that leave no room for intelligence and imagination. Maybe they think of chains and restrictions and standardisation.

Maybe they are right. Maybe too often we use ‘process’ and bring with it an assumption of industrialised rules, conformity and constraint.

In 1932, the Mexican painter Diego Rivera began a series of commissions to paint the Detroit production environment in the USA. The result was a series of masterpieces, totemic murals that convey the great advances of the industrial age. One of the great facets of Rivera’s work is that it tells different tales to different viewers. To Henry Ford it spoke of the power of his industrial capitalism. To Rivera himself, it told of the power of the proletariat as a force of social change. Perhaps today’s viewer looks upon the struggle of the workers with another perspective entirely. Perhaps from our cosier age in the early 21st Century we look back on the workers with pity. The rise of our great industrial base brought wealth and healthcare and comforts, but it also brought struggle.

So too, today’s great process software brings with it multiple perspectives and interpretations. One thing though that all agree upon is its importance, its social significance. It is a kind of miracle; some kind of miracle of our age. Our large-scale process systems touch every aspect of our lives, from the banking systems that underpin our economy through to the utility bills that come to our houses, the transportation of goods, and the management of security and identity controls. They are the information-age equivalents of the production lines of manufacturing. Perhaps they too deserve to be captured in art as Rivera did nearly seventy years ago.

But process is not just about industrial-scale systems and a mechanisation of information. Processes are everywhere. We see the regular turn of activities in nature, in biology, in society and in ourselves. We are process. Our lives constantly orbit around repeat activities whilst our bloodstream and organs constantly replenish. The concept of process is not tied to an industrial metaphor. It can also be understood as the organism; the great and adaptive system of growth.

Our complicated, global economy increasingly calls upon us to understand business in new ways. That which does not adapt is likely to made redundant. We have flexible markets, and need flexible labour, flexible management and flexible operations. We increasingly seek systems that adapt and which can constantly be attuned to their environment. This means that we will increasingly seek an organic metaphor of business, to see processes the way we see processes in nature and biology. This transport from the big systems of the 20th Century to the adaptive cells of the 21st century might be our biggest business and industrial challenge. Fortunately, we do not start at zero. There have been many writers and initiatives that have already developed a track-record in adaptive business and systems.

It is possible to study and implement process with an organic model in mind every bit as much as it is with a mechanistic model. Today’s process software is increasingly needed to take on the characteristics of the organism, the eco-system. This does not make our older systems superfluous, but means that more complex, cellular and adaptive architectures are needed.

Peter

Una plataforma para la vida: Elegir entre modelos orgánicos y modelos mecánicos de procesos.

espana-over14Es curioso que cuando se menciona la palabra “proceso”, algunas personas ponen cara de preocupación e incluso de disgusto. Tal vez es porque piensan en grandes y costosos sistemas que restringen y limitan las acciones de los trabajadores, o tal vez es porque creen que son fastidiosos procedimientos que suponen rutinas de calidad que no dejan lugar a la imaginación y la inteligencia. Probablemente, la palabra “procesos” se relaciona a restricciones, estandarizaciones y grilletes.

Tal vez esas personas tienen razón. Tal vez, muy a menudo, cuando usamos la palabra “proceso” asumimos un supuesto de normas industriales, conformidades y restricciones.

En 1932, el pintor mejicano Diego Rivera fue encargado de realizar un conjunto de pinturas que describieran del entorno de producción de Detroit, USA. El resultado fue una serie de obras de arte, murales totémicos que expresan los grandes avances de la era industrial. Una de las facetas de la gran obra de Rivera es que cuenta diferentes historias dependiendo de quién la este observando. Para Henry Ford, la obra de Rivera hablaba sobre la fuerza del capitalismo industrial. Para el propio Rivera, su obra hablaba del poder del proletariado como una fuerza de cambio social. Tal vez, las personas que hoy observan los murales entienden la obra con otra perspectiva y la interpretan como la lucha de los trabajadores. Probablemente, desde el confort propio del siglo XXI, miramos a los trabajadores de esos tiempos con lástima, al saber que el aumento de nuestra base industrial trajo gran riqueza, comodidades y asistencia sanitaria, pero dejó mucha lucha por parte de los trabajadores.

Así también, los mejores software de gestión de procesos de hoy en día traen consigo múltiples perspectivas e interpretaciones. Sin embargo, la significación social e importancia de los procesos es algo en lo que todos estamos de acuerdo. Los procesos son una especie de milagro de nuestra época. Nuestros sistemas de procesos son de gran escala y tocan cada aspecto de nuestras vidas, desde los sistemas bancarios en los que se basa nuestra economía, hasta los que traen las facturas de servicios públicos a nuestras casas, pasando por el transporte de mercancía, la gestión de seguridad y los controles de identidad. Los procesos son los equivalentes, en la era de la informática, a las líneas de producción de manufactura, por lo que tal vez merecen ser capturados en obras artísticas como la que Rivera hizo hace casi setenta años.

Pero “procesos” no tiene que ver sólo con sistemas a escala industrial y mecanismos de información, los procesos están en todas partes. Una secuencia regular de actividades, es decir un proceso, puede verse en la naturaleza, en la biología, en la sociedad y en nosotros mismos. Nosotros somos un proceso por sí mismo. Nuestras vidas orbitan constantemente alrededor de repetir actividades mientras nuestros órganos y torrente sanguíneo se reponen constantemente. El concepto de “proceso” no está ligado a una metáfora industrial, también puede entenderse, como en el organismo, como un gran sistema de adaptación y crecimiento.

Nuestra complicada economía global nos llama a entender cada vez más nuevas perspectivas en los negocios. Aquello que no se adapte es probable que se haga redundante y se elimine. En la actualidad tenemos mercados muy flexibles que requieren mano de obra flexible, operaciones flexibles y una gestión flexible, por lo cada vez más crecerá el número de sistemas que se adaptan constantemente para estar en sintonía con su entorno. Esto significa que percibiremos con mayor frecuencia la metáfora orgánica de los negocios, que ve los procesos de manera similar a como son vistos en la naturaleza y en la biología. La transformación de los grandes sistemas del siglo XX a las células adaptativas del siglo XXI podría ser nuestro mayor reto empresarial e industrial. Afortunadamente, no partiremos de cero, ya que en la actualidad existen muchos escritores e iniciativas que han desarrollado una trayectoria de adaptación para los sistemas y los negocios.

Es posible estudiar e implementar procesos siguiendo un modelo orgánico o un modelo mecanicista de manera exactamente igual. Los software de gestión de procesos requieren cada vez más, adecuarse a las características orgánicas de un eco-sistema. Esto no significa que nuestros sistemas más antiguos sean superfluos, sino que se requieren arquitecturas más complejas y flexibles.

Peter.

Comments are closed.